El Bakufu Kamakura

El nuevo sistema de gobierno inaugurado por Minamoto Yoritomo tras sus victorias de 1185 combinaba el poder de facto en manos militares con el mantenimiento de la figura del emperador, quien, a pesar de ser desposeído del poder ejecutivo, continuaría ejerciendo funciones rituales y representativas que no perdería nunca. Aunque a partir de este momento se viene calificando al sistema de gobierno como feudal, hay que advertir que tal sistema no puede equipararse por completo al feudalismo europeo, ya que, si bien es cierto que en el Japón medieval se dieron vínculos de vasallaje y dependencia al establecerse relaciones amo-vasallo o señor-siervo, éstos se basaban en vínculos morales y de fidelidad transmitidos hereditariamente y fundamentados en un código moral, por los que el señor no estaba obligado a entregar feudos a sus vasallos, al menos en un principio, pues sólo con el tiempo se impondría esta práctica y siempre de manera irregular.

Emperor_Go-TobaEn cualquier caso, el poder de los Minamoto pronto se vio eclipsado pues, tras morir Yoritomo, el poder efectivo rápidamente pasaría a manos de la familia de su esposa Masako, el clan Hôjô, cuyos miembros, a partir de entonces, ejercerían como regentes de los shogunes, quedando reducidos éstos a meras marionetas. La inestable situación política estallaría cuando el emperador retirado Go-Toba (1198-1221), con el objeto de recuperar el poder de la Casa Imperial, iniciara un levantamiento apoyado por los señores militares de la zona occidental (Kyôto). En el 1221 daba así comienzo la Rebelión Shôgyû (Shôgyû no Ran). La facción imperial fue rápidamente vencida, como consecuencia de lo cual, Go-Toba fue condenado al exilio, quedando el clan Hôjô firmemente afianzado en el poder por el reforzamiento del gobierno Kamakura y gracias también en parte a las extensas propiedades confiscadas a los rebeldes.

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No obstante, el mayor peligro para el Shogunato Minamoto vendría del exterior. Una vez sometida la mayor parte del continente chino, Khublai Khan se propuso también subyugar al Japón. Desoídos por los nipones los repetidos requerimientos de sumisión, el emperador mongol envió una fuerza expedicionaria a la conquista de Japón en 1274, recalando la flota invasora en la bahía de Hakata (actual Fukuoka). Los japoneses, a pesar de que las armas no les fueron excesivamente favorables, lograron repeler a las tropas mongolas, pues contaron con la ayuda inesperada de un tifón que obligó al ejército invasor a replegarse y regresar al continente a bordo de lo que les quedó de flota. Los favorables efectos que tuvo la tormenta hicieron pensar a los japoneses que fue enviada por intervención divina, por lo que recibió el nombre de kamikaze, “viento divino”. Un segundo ataque mongol arribó en 1281 al norte de Kyûshû, pero se evitó la conquista nuevamente gracias a las tempestades que se desataron. Sería ésta la última vez que desde el continente se enviaran fuerzas expedicionarias.

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Sin embargo, a pesar de que acabó en fracaso, los ataques mongoles tendrían unas consecuencias imprevistas para el Bakufu Kamakura. Los esfuerzos defensivos realizados para rechazar las invasiones trajeron la ruina financiera del gobierno, que fue incapaz de recompensar adecuadamente a los guerreros que habían intervenido en las campañas. Además, los militares se vieron afectados por el aumento de la inflación, provocada por el impulso que tomaba la economía monetaria, la importación de dinero chino y el aumento del precio del arroz. A pesar de que el gobierno tomó medidas para paliar la difícil situación que atravesaba la endeudada clase militar, el descontento de los samuráis iba en aumento. Aprovechando la favorable coyuntura que se le presentaba, el emperador Go-Daigo (1288-1339) organizó un levantamiento contra el clan Hôjô y contra el Bakufu. No obstante, pronto, ante el avance de las fuerzas del clan Hôjô, Go-Daigo se vio obligado a huir de Kyôto y, tomando consigo las Insignias Imperiales, buscó el apoyo de los monjes guerreros en las cercanías de Kyôto.

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Cuando los Hôjô tuvieron la certeza de que las negociaciones no iban a dar resultado y de que Go-Daigo no iba a abdicar, lo depusieron en favor de otro miembro de la Familia Imperial, que sin embargo, no pudo ser entronizado al no poder contar para la ceremonia con las Insignias Imperiales. Es en estos momentos cuando comienza a despuntar la figura de Kusunoki Masashige, gran guerrero e infatigable defensor del legítimo emperador Go-Daigo y de su hijo, el príncipe Morinaga. El gran valor y coraje demostrado por este samurai incitaron a Go-Daigo a regresar en 1331. Pese a que, en ese momento, cuando se proponía reunirse con Masashige y su hijo Morinaga, Go-Daigo fue capturado y exiliado a la isla de Oki en 1332, será a partir de esta fecha cuando la participación de otros dos grandes señores desencadenen el final de la contienda.

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Se trata de Ashikaga Takauji (1305-1358) y Nitta Yoshisada (1301-1338). El primero de ellos en un principio fue enviado por el clan Hôjô contra el emperador, si bien, comprendiendo que le resultaría más favorable a su destino (pues estaba emparentado con los Minamoto y, por tanto, podía aspirar al cargo de shôgun), no dudó en trasladar su apoyo hacia Go-Daigo. El segundo, Nitta Yoshisada, se unió a la facción imperial en 1332. Un año después, según cuenta la leyenda, tras arrojar al mar su espada como ofrenda a la diosa Amaterasu, su ejército tomaba Kamakura. Los gobernantes Hôjô, al comprender que su derrota era inminente, se retiraron de Kamakura y se suicidaron en masa mediante seppuku. Se ponía, así, fin al gobierno Kamakura en 1333, dando comienzo a una breve restauración monárquica (pues sólo se mantendría hasta 1336) que recibió el nombre de Restauración Kenmu.

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Lamentablemente para el nuevo gobierno, Ashikaga Takauji no se sintió debidamente recompensado por sus servicios, por lo que no tardó en rebelarse, amparado en el movimiento antimonárquico que se iba extendiendo entre la clase militar. Tras hacerse con el control de Kyôto, Takauji instauró en el trono a un miembro de una rama colateral de la Familia Imperial, lo que condujo a que a partir de 1336 hubiera dos Casas reinantes en Japón, una instalada en Yoshino, en el sur, y la otra, partidaria de Ashikaga, más al norte, con sede en Kyôto. Esta situación de doble Dinastía Imperial (que se conoce como período Nanbokuchô, 南北朝時代) se mantuvo hasta 1392, fecha en la que los dos linajes llegaron a un acuerdo diplomático gracias a Yoshimitsu (1358-1408), tercer shôgun Ashikaga, aunque, en realidad, no llegó a cumplirse lo estipulado y los descendientes de la dinastía del norte son los que han venido ocupando el Trono Imperial hasta la actualidad.

Ashikaga_Takauji

Bibliografía

COLLCUT, Martin; JANSEN, Marius; KUMAKURA, Isao, Japón: el Imperio del Sol Naciente: Atlas culturales del mundo, vol. 1, Barcelona: Folio, 1995.

HANE, Mikiso,  Breve historia de Japón, Madrid: Alianza Editorial, 2006.

KONDO, Agustín Y., Japón. Evolución histórica de un pueblo (hasta 1650), Hondarribia: Nerea, 1999.

TURNBULL, Stephen, Samuráis: La historia de los grandes guerreros de Japón, Madrid: Libsa, 2006.

Fotografías e ilustraciones: Wikipedia, Wikimedia Commons, http://ukiyo-e.org

 

 

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